Cada niño es especial, frecuentemente encontramos historias como la de Diana:
Nacida en una familia de muy escasos recursos de spm, su madre atendió desde pequeña a todas sus necesidades, a temprana edad fue diagnosticada con un soplo cardiaco, y referida al hospital Robert Reid en la capital.
Jaqueline cuidaba de su hija con los recursos que le estaban disponibles, frecuentemente se veía en la necesidad de solicitar permiso en su trabajo en la Zona Franca para llevar a su hija a sus citas médicas. Dedicada y con los ojos puestos en encontrar una esperanza que le brindara la salud a su hija, en ocasiones se vio en la necesidad de vender lo poco que tenía en su humilde hogar para contar con el dinero para el tratamiento médico.
Fue entonces cuando le hablaron de Heart Care, y armada de un referimiento médico se dispuso a solicitar cita para evaluación. Con esta cita se abrió la puerta de la esperanza para Diana que con sus 12 años se vio en la necesidad de abandonar sus estudios escolares porque le era muy difícil caminar hacia la escuela.
Un hermoso día de diciembre la vimos entrar a la Unidad Cardiovascular Pediátrica, llena de ilusiones y con la más amplia de las sonrisas. A todos los que la visitaban contaba de las hazañas de su madre en busca de ayuda para su salud; y que cuando fuera grande quería ser médico para poder ayudar a los que sufren.
Hoy su madre nos cuenta que la alegría mas grande es verla crecer, correr llena de salud.
La historia de Angélica comienza cuando a los días de haber nacido le es diagnosticado un soplo cardiaco que requería de su traslado de su natal San José de Ocoa a Santo Domingo.
Sus padres Josefina Troncoso y Ángel Bertilio Báez, cuentan la historia de sus frecuentes crisis y de los múltiples esfuerzos que realizaron para que Angélica fuera operada.
"Siempre nos decían que ella tenia un problema complejo y que no se hacia esta operación aquí, y las fundaciones que mandan los niños fuera buscaban casos mas sencillos". "Cada vez que hacia una crisis yo pensaba que ya ella no tenia fuerzas para luchar mas y gracias a dios mírela tiene 9 años" cuenta su madre.
Angélica esta en 2do de primaria en la Escuela barrio San Luis, su escolaridad se vio interrumpida varias veces por sus problemas de corazón.
Con un gran deseo de vivir Angélica llego a nuestra Unidad Cardiovascular diciéndole a todas las enfermeras y médicos que esto era un sueno hecho realidad. "por fin me va a operar y voy a poder estudiar en la escuela".
Angélica muestra una madurez que sobrepasa sus nueve años, y no para de hablar de sus deseos de volver a casa junto a sus dos hermanos de 7 y 6 años.
Se llenan sus ojos de alegría cuando cuenta que su deseo es terminar el colegio para ayudar a sus padres que tanto se han sacrificado por ella.